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March 10

BARILOCHE Y VILLA LA ANGOSTURA 2010


¡Hola gente! Algunos ya se enteraron, y otros lo harán ahora, la cuestión es que regrese de Bariloche. Y justamente esta entrada es para contarles del viaje. Arrancamos el sábado 27 en un bus de Crucero del Norte, que tardo 22 horas en llegar y para colmo había un grupo de pibes que terminaron de hablar a eso de la una y ya a las seis estaban hablando de nuevo y no dejaban dormir nada, tras que me cuesta dormir en micros… ¡Por fin llegamos! Fotos mediante, estábamos en Bariloche. Nos tomamos un taxi con una mina que era un desastre y no sabía ni cómo llegar. Nuestra primera parada era el Desing, un hotel hermoso con todas las comodidades. Firmamos los papeles en recepción y nos fuimos a conocer los cuartos, aunque eran apenas veinte metros, nos llevaron las valijas en camioneta, y a nosotros también. El cuarto con una linda vista, frigobar, tele, minicomponente, un baño con hidromasaje: un lujo, en pocas palabras. Llegamos, nos pusimos ropa cómoda y nos fuimos al gimnasio. No se cuanto tiempo estuvimos allí pero hicimos una rutina completa y previa ducha nos fuimos a la pileta climatizada. ¡Qué linda pileta! Entrabas desde la zona interna y pasando por debajo del ventanal estabas del otro lado, afuera, mirando el lago Nahuel Huapi y la luna llena que esa noche acompañaba. Antes de que nos echen, ya eran las diez y media de la noche, nos fuimos a duchar y cambiar para luego cenar en el restaurante del hotel. ¿Qué carajo cenamos? Fue la pregunta. Porque no había platos sencillos. Entonces hubo uno que me animó: ravioles negros rellenos de trucha con salsa de tomates secos y no sé qué más. Los ravioles estuvieron riquísimos lo que no me gustó fue la entrada que tampoco se que era; primero lo comí solo al bocadito y me dio ganas de lanzar, después lo probé con la salsa de soja y también (jejeje). Ya era mucho por ese día así que nos fuimos para la habitación recorriendo el predio y tomando fotos. Cuando llego a la habitación ¡Uy! veo una llamada perdida y un mensaje y, cuando me acerco, me llaman justo. Era Esteban, para saludarme por mi cumple. Yo ni había caído que era mi cumpleaños, así que luego brindamos con agua del frigobar (si, malísimo) y chequeé mis mails y la inscripción de materias de la facu. En definitiva, el día se me terminó a las dos. César ya dormía, y yo me fui para el baño, leo que decía un cartel algo así como: “le ofrecemos que pruebe esta agua de glaciar…” y yo la abrí…pero en eso veo que tenia bien grandote el precio $25. Ya estaba abierta….tome un poco, la puse en el frigobar, me cepille los dientes y a la cama.

Era el segundo día, lamentablemente teníamos que pasarnos de hotel, porque en este teníamos otra noche pero al no conseguir pasaje para el viernes nos lo perdimos. Entonces, me di una ducha para aprovechar el hidromasaje. Como todos los días, con tiempo justo, nos fuimos a desayunar; me reí mucho de César porque le pidió a la chica que le dijera qué tenía para comer y ella se mataba pensando qué podía ofrecerle…y le pidió medialunas jajaja (igual estaban bárbaras). Luego nos llevaron al hotel en el que pasaríamos tres noches, la del lunes, martes y miércoles, el Villa Huinid. Lindo hotel, con pasillos que remitían al Titanic (o al menos a la peli). Pieza con Yacusi, frigobar, tele y vista al lago Nahuel Huapi. Ese día fuimos a almorzar una pizza al bar del hotel, muy rica por cierto porque la hacían con jamón ahumado, y luego a jugar unos pools a la sala de juegos del hotel y luego yo me fui a la pile. A la noche cenamos ahí, aunque no nos gusto mucho el plato pues la salsa de César estaba muy fuerte y mis ravioles tenían el cordero triturado de tal modo que no se le sentía sino a ricota y queso. Pero bien igual.

El tercer día arrancó agitado, porque nos pasaban a buscar a las nueve para hacer la excursión del cerro Otto. En esta excursión nos hicimos amigos de la guía, una mina re copada con la que hablamos de todo: Las construcciones de Bariloche, la gente del lugar y su visión de futuro, el laburo de turismo (eso en si lo hablo con César je). En fin, re macanuda, hasta le sacamos fotos para pasárselas. Tomamos algo allí en el mirador y pensábamos quedarnos a hacer una caminata hasta la cima del cerro pero se habían dejado de hacer hacia ya una semana. Así que “frustrados” la combi nos dejo en el centro cínico (sic) para ir a recorrer un rato y buscar la lana de oveja que me pidió mamá. Allí aprovechamos para comprar un osito para la amiga de Cesar que íbamos a visitar en Villa unos días más tarde. Allí nos ganamos a la oveja mala. Como la casa estaba cerrada fuimos a almorzar (eran las tres de la tarde) así que fuimos los últimos en irnos, igual que en Desain y en el Huinit, en sendas cenas.  Cuestión que luego fuimos a la casa de lana, yo compre la de oveja para mi mamá y César unas medias para él. De allí a comprar un par de cosas a Carrefour (incluido un cargador de pilas y pilas porque un chico tiro las mías recargables) y nos tomamos una gaseosa en la cortada de una calle que tenía una bajada y se podía ver desde allí el lago. De ahí, ya descansados, fuimos para la terminal caminando a comprar los pasajes para Villa la Angostura. Y luego nos tomamos el colectivo hasta el hotel, ubicado en el km. 3 ½. Llegamos al hotel, nos bañamos y salimos al centro a bolichear. Fuimos a un barcito que tocaban bandas, se llama Wilkenny y después del show, varias birras y un speedy con melón nos cruzamos en frente a un boliche nuevo que no recuerdo el nombre, allí rematamos con un champú extra bruto y más speedy. César quedo medio alegrón pasando la línea a borrachín je je. Y bueno… ¡había que contarlo che! Así que bailamos toda la noche porque me encanto la música, ojalá pasaran esa música acá, iria siempre. Pero bueno, antes que cierre llame al remis, preguntando por quien nos llevaba siempre en su auto blanco y regresamos.

Al otro día, con dolor de cabeza, fuimos a repetir pizza al bar del Huinit. Luego venía la excursión del circuito chico que incluía el cerro catedral, una fábrica de productos elaborados a base de rosa mosqueta, y la vista al hotel LLao LLao. Fue un paseo fotográfico, básicamente. Así que de regreso nos estaba esperando la camioneta del hotel para subirnos. Se imaginarán que los demás pasajeros del tour nos odiaban porque nos bajábamos del micro y nos esperaban para dejarnos en la puerta. ¡Sin comentarios! Luego, llegamos e hicimos el baño suizo con no se que más…si, mucho para lo que acostumbro je. Luego llamamos a la remisoria de todos los días, “los Andes”, y le dijimos a quién nos llevaba siempre que nos recomendara un lugar para comer, nos recomendó Rock Chicken. Nos clavamos un vacio con papas y de ahí fuimos a probar la cerveza saborizada, que no me gusto nada y la dejé. Tomamos fotos del centro cínico de noche y regreso al hotel.

Desayuno bufet y paseo por el predio haciendo tiempo. Luego tomamos un remis (que se imaginan ya a quien llamé) y fuimos a la terminal. Cuando llegamos nos damos cuenta que nos confundimos el horario (en realidad nos dijo el vendedor un horario y de confiados no miramos y era otro horario). Por suerte, la empresa  nos gestionó el asunto y nos dejo subir al otro coche. Se portaron de diez, así que los recomiendo. Entonces, ya en Villa, tomaos un taxi (un forro el tipo ni a subir las valijas ayudo) y nos fuimos hacia Puerto Manzano donde estaba esperándonos nuestro tercer hotel, la hostería Encanto del Río. Allí dejamos las cosas y fuimos a tomar algo al rio que nos quedaba a unos metros bajando una escalera de pedazos de tronco rebanado. Unos mates y al hotel. Luego fuimos a cenar con Naty y a conocer su lugar de laburo y la casa que se hizo. Además nos colgamos con fotos. Y de regreso al Encanto del Río.

Nos levantamos, desayunamos (flojo), nos cargamos el termo con gaseosa y fuimos a conocer la cascada, así que empezamos a caminar…. Primero, nos cruzamos dos perros que nos empezaron a acompañar en toda la travesía.  Al principio, casi como un aviso de lo que vendría, note que me caía agua en la pierna, y era el termo que estaba mal cerrado (con el botón apretado) y me manchó todo de naranja. Seguimos caminando un largo rato. Luego nos perdimos porque César estaba con la idea fija de que le había dicho la de turismo que el camino “bordeaba el lago” pero la cuestión no era tan literal, así que discutimos y lo putié hasta que retomamos el camino correcto. Era el segundo aviso. Subidas, bajadas, agua y troncos caídos sirvieron para tomar algunas fotos. Además César ya se había copado con las lecciones de fotografía je. Llegamos a la cascada y la idea era hacer tirolesa –como le dicen en Mendoza- o canopy –como le decían aquí-  pero no nos gusto mucho la onda y estaba $90 mangos, así que definió el precio. Tomamos fotos y regresamos. Y el tercer percance ya no fue un aviso, pues me hice mierda el coco con un tronco cuando tratamos de acortar camino. Así que llegamos a la hostería y me metí al yacusi. No era lo mismo que un hidromasajes pero al menos sirvió para quedarme quito con hielos en la bocha. Luego fuimos al centro a cenar y a buscar regalos pero llegamos diez minutos antes que cerraran todos, porque cerraban a las nueve y no sabíamos. Así que enganchamos una fábrica de chocolates que tenía además algunos productos como quesitos, patés y otras chauchas. Compramos cosas ahí por las dudas. Y miramos vidrieras para pasar el día anterior a comprar alguna cosa más. Porque a mí me quedaba comprar el regalo para mi sobri, que era una bola de nieve, y a César algunas cosas para las hermanas. Cenamos en “La gran nevada” un poco de asado con fritas y ensalada y para no romper con el clásico nos retiramos últimos, pues eran ya las doce y media creo. Y nos fuimos a dormir para luego acomodar los bolsos e ir a bailar a algún lado, que según nos dijeron la onda empezaba a las tres de la mañana. El problema fue que pinto el sueño y nos tiramos a dormir.

A la mañana desayunamos y salimos rápido para el centro, nos llevo Kirchner (ijiji). Así que allí pude encontrar la bola de nieve para mi sobri, un mate de vidrio forrado en cuero para mí viejo y César las cosas para sus hermanas. Y corriendo nos fuimos para la terminal. Tomamos el micro y llegamos a Bari. Luego comimos algo en la mini-terminal y nos subimos al micro que nos dejaría aquí en retiro. Del viaje no hay mucho para decir porque estuvo tranquilo y dormí bastante. Así que llegamos a Baires y todo a la normalidad. Tanta normalidad que el martes ya empecé la facu y el lunes tengo que rendir final. De todos modos fue un buen descanso que valió aguantar lo terco de César y mi chichón.

Ah, la próxima es el Llao Llao eh!

Ver album con más fotos (las mejores de paisajes me las guarde, obvio).


February 27

EL MES DE LA MUSICA: JOAQUIN SABINA


                                      
Hola gente! Las últimas dos las puse para que se rian un rato...

February 24

MES DE LA MUSICA: LA RENGA



                            
February 21

MES DE LA MÚSICA: SERRAT



           
February 14

MES DE LA MÚSICA: SILVIO RODRIGUEZ

 

                                                                                                                                                                        


 
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